Nadie puede negar la poderosa atracción que ejercen los vampiros sobre la imaginación humana: sus ojos hipnóticos que exploran la noche, su boca entreabierta y cortante sedienta de sangre... Todos hemos visto alguna vez su imagen y la reconocemos, aunque sólo haya sido por la televisión a través de alguna grotesca y deliciosa caricatura. No importa. Por muy al fondo que quede, su fuerza permanece ante todo, porque sigue representando todo aquello que la razón rechaza y la moral condena, aquello que, consciente o inconscientemente, entra dentro de nosotros como prohibido, y debe olvidarse. De ahí su poder fascinador -mezcla de horror y atracción- y su energía transgresora capaz de sintetizar nuestro miedo más ancestral a la muerte y de remover a la vez nuestros más oscuros deseos de sangre. Yolanda Pantin, nace en Caracas, Venezuela, el 10 de octubre de 1954. Se crió en Turmero, estado Aragua en la hacienda Paya, en una antigua casa colonial donde era común ver a murciélagos guindados en los húmedos techos de caña amarga. No era algo poco usual ver en las mañanas a los caballos con dos pequeños orificios en sus cuellos. En la Hacienda Paya y en todo el territorio nacional, existen numerosas especies de vampiros. De esta situación es que se deriva la gran atracción que siente Yolanda Pantin por los vampiros como resto de su infancia, un recuerdo muy antiguo y tenebroso pero también cercano y familiar . Su padre Julio Pantin estuvo siempre relacionado con la cría de ganado y con los caballos. Su madre Yolanda Ganteaume, prima hermana de su esposo, es ama de casa. En 1977 comienza a estudiar Letras en la Universidad Católica Andrés Bello, estudios que culmina cinco años más tarde. En el año 1978 mueren dos de sus diez hermanos en el salto Aponwao en La Gran Sabana, situación que marca profundamente a la escritora y es a partir de este trágico suceso cuando comenzará a escribir. En 1975 se casa con Efraín Ruiz Solis y tiene dos hijos Efraín Eduardo y Jimena . Se divorcia en 1982. Perteneció a los grupos literarios Calicanto y Tráfico, éste último de gran importancia en la reciente historia de la literatura venezolana. En 1989 recibió el Premio Fundarte de Poesía. Actualmente vive en Caracas con sus dos hijos.

Jimena Ruiz Pantin